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Toda Una Vida Contando: Colección Narrativa

Andrés Rivero

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This Book is Available Paperback (5x8)9781434343062 $ 14.95  
About the Book

A superbly crafted and very well written book, Toda Una Vida Contando is one of the most fascinating short story collections of the last few years. First edition, 2008, in Spanish language. By Andrés Rivero, a master of the genre.   _____________________________________________________

De soberbia trama, muy bien escrita, Toda Una Vida Contando es una de las más fascinantes colecciones de cuentos costumbristas de los últimos años. Primera edición, 2008; por Andrés Rivero, maestro del género narrativo.

About the Author

Andres Rivero is a well-known Cuban-American writer who has received numerous literary awards, including a Fellowship from the National Endowment for the Arts, Washington D.C. Rivero, who llves in Miami, is the author of nine books, dozens of Spanish language educational tools, and hundreds of articles in the two most important South Florida newspapers. He currently writes for his own website: www.andresrivero.com.

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Andrés Rivero es un conocido escritor cubano-americano que ha recibido numerosos premios literarios, incluyendo una beca de la Dotación Nacional Para las Artes de Washington D.C. Rivero, que vive en Miami, Florida, ha escrito y diseñado decenas de materiales didácticos para la enseñanza del idioma español en las escuelas de los Estados Unidos; ha sido columnista de los dos diarios más importantes del Sur de la Florida y en la actualidad escribe para su propio sitio cibernético: www.andresrivero.com.

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La casa del babalao era humilde, una más en un barrio turbulento del norte de Miami. Abrió la puerta de la cerca y caminó pesadamente por el chattahooche gastado hasta la puerta vieja y descascarada. Tocó. Un negro grande y gordo, vestido en camisón floreado, le abrió sonriente:
--Bienvenido hermano. Entra...
(Violencia)

 Todo empezó aquel mediodía en un restaurante de La Castellana, en el centro de Caracas; allí nos reuníamos a cada rato algunos colegas de la media venezolana: televisión, radio, periódico y revista, como la mía, para carearnos con nuestra labor investigativa a nivel mundial. Ya para los dos de la tarde, con la mesa repleta de Soleras y de Etiquetas Negras, las historias que nos contábamos sonaban fascinantes.
–Yo les aseguro, hermanos -–dijo Jacinto Blanco, un animador de televisión-- que en el centro de la Florida hay vampiros...
(Un Vampiro en Disney World)

El Miami de 1962 era pueblerino e implacable para los cubanos que huían de la isla. Por eso la niña cayó en un abismo al entrar en la escuela local. No sólo por no entender el idioma y aborrecer el almuerzo escolar, sino también porque a cada paso maestros y compañeros la hacían sentir diferente, como si fuera inferior. Su ropa causaba risa y sus trenzas y su tristeza. Muy pronto se le hizo infernal la vida en esta nueva ciudad...  (Niña Melancolía)

Si me preguntaran cual ha sido la mayor desgracia política de mi país –y hay muchas– respondería sin ambages que las caderas de Sofía. Que volumen. Que ritmo. Que voluptuosidad.
Por eso el coro de los truhanes de mi barrio al verla pasar:
Pa’l este / y pa’l oeste / sus caderas / menea Sof
ía / que geografía / que gandía...
Viracuey no tiene remedio...
(Las Caderas de Sofía)

Tenía los ojos claros, era fuerte, alto, aborigen y caminaba como si el mundo le perteneciera. Era ilegal, devoto, ignorante, trabajaba en la construcción y vivía en La Pequeña Habana. Aunque era un pelado, Moisés creía que la mexicanada "Y sigo siendo el rey" se la habían escrito a él porque las mujeres del barrio, de cualquier edad, lo vacilaban cuando caminaba orondo por esas calles maltrechas y violentas de aquel miserable barrio de Miami que cada día iba de mal en peor... (Moisés y Su Larga Noche)

–Abascal, el coronel quiere que eliminemos al Tito...
–¿Eliminar, teniente?
–Si sargento, si... el coronel quiere que se la arranquemos al Tito.
–Pero ¿por qu
é teniente, por qué, si el Tito no es un asesino, ni un terrorista, si todo lo que hizo en realidad fue esconder en su casa al líder?
(La Orden)

–¿Qué te pasa? ¡Contéstame!
Haciendo un esfuerzo Teresita rezongaba:
I don’t know... nothing.
-¡Háblame en español! –demandaba la madre.
La niña lloraba fuertemente.
–Pero mi’ja...
La niña temblaba.
–¿No quieres hablar español? --el tono de la madre se suavizaba algo.
–No.
–¿Por qué?
We are in America... why don’t you speak English?
I do! –respondía la madre.
Then, why don’t you? –insistía la niña enardecida.
–¡Porque soy cubana! –replicaba la madre– ¡Y me da la gana de hablar español y me da la gana de que tu lo hables también! ¡Habrase visto que una culicagá me venga a dirigir la vida, yo que creía que ya teníamos bastante con los rednecks
(El Complejo)      


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