Néstor Ignacio Vásquez
¡Y pensábamos que éramos los más arrechos!:
como hacernos ricos o ahogarnos en el petróleo es una afrenta explosiva que
desafía la esencia y la responsabilidad de la sociedad venezolana. Un
controversial paseo por la Venezuela que muchos no se molestan en ver,
bien sea porque no ofrece ninguna ganancia política o porque resulta dolorosa,
bochornosa y difícil de procesar.
Cuenta la historia de un capitalismo fallido y
sus consecuencias, la inherente ineficiencia y mediocridad criolla; revelando la
mentalidad conservadora que arropa la mente y los corazones de los venezolanos.
Un llamado crítico en un mar de ovejas ideológicas que van desde la extrema
izquierda hasta la extrema derecha, idolatrando individualidades, en vez de
brindar proyectos concretos de desarrollo.
Vásquez engloba cada consejo en su
libro, desafiando cualquier ideología establecida. El libro posee una
mentalidad abierta y flexible, mientras exhibe un estilo y análisis maleducado,
burlista y vulgar; hacia típicos puntos de vistas observados diariamente en el
discurso político contemporáneo venezolano.
Sin limitarse a pura crítica, el autor incluye una
abundante variedad de soluciones, combinando el uso de innumerables hechos
concretos y estadísticas frías. Capítulos de lectura esencial, incluyen: Marx
como un crítico anti-venezolano de Bolívar, sorprendentes revelaciones sobre la
pobreza en el imperio norteamericano, Japón, Francia y Alemania, la “fuga de
cerebros” tanto de países subdesarrollados como de naciones desarrolladas, las
verdaderas razones detrás del éxito popular del dictador bielorruso Aleksandr
Lukashenko, la discusión sobre la educación y las libertades sexuales en
Venezuela, así como la predisposición que posee el venezolano promedio a ser
cochino y a “chulearse” al Estado, en vez de convertirse en una fuerza
productiva a tono con otras economías, no solamente de naciones
industrializadas, pero también economías emergentes, que salieron de la pobreza
ejecutando medidas económicas y sociales no convencionales, en un mundo rápidamente
globalizado.
El
Sr. Néstor Vásquez es un venezolano globalizado de pura cepa
Son los primeros días de abril del 2006 y el caso de los hermanos Faddoul abarca todas las pantallas de televisión y medios de comunicación. Guarimberos, impiden el libre tránsito en Caracas, violando nuestros derechos humanos.
Pensaba que la época de protestas y rebeliones golpistas había concluido a mediados del 2004 con el referendo que el presidente Chávez ganó en contra de la oposición. Pero no, estaba equivocado. La sociedad venezolana, de cualquier bando, de vez en cuando hace lo que le da la gana y siempre recurre, critica o alaba al papá Estado a la hora de sus problemas, victorias o quejas.
En un análisis que me ha llevado más de 6 años, a través de mis investigaciones, observaciones y viajes alrededor de Venezuela y el mundo, estableceré sugerencias para explicar estas características y generar la suficiente controversia y debate para que los venezolanos, nos desarrollemos de una vez por todas y para el 2021 o antes, podamos erradicar efectivamente la pobreza y ser un país desarrollado como Suecia, Dinamarca, Eslovenia o República Checa.
Matan a más gente aquí que en el Medio Oriente Es difícil vivir en Venezuela, parte del continente con la mayor desigualdad del mundo, casi igual o peor que África. Para habitantes de clase media, del populacho o un miserable warao en Delta Amacuro, el costo de vida no es juego de niños. Esto se recrudece con el nivel de inseguridad, que arroja una altísima tasa de asesinatos anual, diaria y semanalmente.
El mito de la cerveza Polar Venezuela es el país que consume más cerveza per cápita de toda Latinoamérica (84 litros por persona) o sea los cerveceros latinoamericanos, ya que los mexicanos consumen (51.8 litros por persona y los brasileros, 47.6 litros por persona). Pese a los chillidos de la oposición y muchos chavistas, los venezolanos jalamos 1.8 millones de cajas de güisqui escocés en el 2005, un record de consumo mundial.
Hasta nuestros artistas son chimbos A finales de año pasado (2005) se armó un lío, de corte hasta legal, por la película “Secuestro Express”. No me pareció la vaina del otro mundo. El despilfarro cinematográfico se ha dado en obras del gobierno revolucionario. Basta sólo nombrar a “El Caracazo”, que para mi sorpresa y horror, es la película más cara en la historia del cine venezolano.
O la “donación” que se le hizo, al chulo gringo de Danny Glover, para entender el desprecio por la poca excelencia cinematográfica que se produce dentro de nuestras fronteras. Hablando de artistas antivenezolanos, he visto con preocupación el proyanquismo del Paul Gilman (quien según aporrea.org, es el “metalero del pueblo”), al ver su programa “Kultura Rock”, se ve una obsesión de pasar en su mayoría videos de rock clásico gringo. Y hasta, se le ha visto manifestar que defiende al “gran pueblo estadounidense, quien es víctima de Bush”. Sr. Gilman, ¿quién carajo puso a Bush en la Casa Blanca?, sino la MAYORÍA de ellos.
Marx odiaba a Bolívar El camarada Mario Silva le encanta pregonar como él es un orgulloso marxista, una figura que admira el trotskismo a plenitud y que conjuntamente con el diputado Carlos Escarrá, rinden pleitesía a ciertos aspectos de la doctrina comunista del camarada Karl Marx. Pero, lo que muchos de sus oyentes, lectores, constituyentes y televidentes, nunca han escuchado de estos ilustres personeros políticos, es el simple hecho de que su adorada figura ideológica, era uno de los seres humanos que más detestaba a nuestro Simón Bolívar.
Legalización de putas, ¡ya! Es interesante ver como en Bruselas (la capital de Bélgica y de la Unión Europea) y Ámsterdam (la capital de Holanda) las prostitutas (quienes para ejercer deben tener 18 años de edad y sus clientes, 16 años) se exhiban desde vitrinas que llevan el sello de Mastercard y VISA, en distritos urbanos como el llamado “Rojo.”
Los habitantes de estas urbes, realizan transacciones y actos sexuales con la mayor comodidad y seguridad del mundo, disfrutando de sexo seguro y contribuyendo a la economía de estas mujeres trabajadoras, quienes por necesidad económica o por deseo, escogieron esta noble profesión.
Tiempos violentos de privatización salvaje en el “eje del mal” La historia de la autarquía económica, de la privatización y de sucumbir ante el capitalismo, nos lleva hacia al continente asiático, específicamente hacia Corea del Norte. Mientras la mayoría de las noticias sobre esa nación se centran en su arsenal atómico; hay una verdadera revolución capitalista que está erosionando las bases y las credenciales comunistoides de este aislado país asiático.
¡El líder supremo habla……..y privatiza! ¡Cuanta paja se ha hablado por los medios de comunicación sobre nuestra alianza con Irán! No somos Estados Unidos, ni su colonia, siempre hemos tenido relaciones diplomáticas con Irán. ¿Por qué ahora es distinto? Lo que se “tapa” es que desde mediados de 2006, la teocracia del líder supremo iraní, Ayatollah Ali Jamenei, ha ordenado (en una irónica bofetada al socialismo mundial) una gran privatización de TODAS las industrias del estado del sector no-energético.
La historia más ignorada por los medios y temida por los izquierdistas Libia abandonó su programa de “armas de destrucción masiva” en el 2004. ¡Ay papá! ¿Un imperialista como Dick Cheney, “ayudando” al pueblo libio y haciendo negocios con revolucionarios, como el coronel Gaddafi?
¿El presidente Nicolás Sarkozy, visitando Libia, firmando acuerdos multimillonarios en armamento, aviones y reactores nucleares, vacacionando luego como sin nada en el imperio, junto a Papá Bush e hijo? ¿Se había congelado el infierno?