Raúl Montero Gilete
Berams o el mundo que soñamos is a timeless tale that pits good against evil, love against hate, our world against Berams' world. This incredible journey and artfully rendered love story is peppered with strange beasties monstrous and gentle, memorable surprises both terrible and sublime.
Berams, the unique horse half Unicorn half Pegasus; Cristian, the boy from our world who risks death (and much worse) for the woman he loves; Bastel, his best friend and cousin, Pre Wateron, the old swordsman who lives only to protect his kingdom and family; Larju, her son and her king, the evil forces; the good brothers; Jimenez; Jumpoe; Termpt; Pre Wacelle... and of course, the beauteous Gibanea... the princess, the most perfect, beautiful woman in the history of Berams' world!
Raúl Montero Gilete teaches English and Classic Culture in Vitoria, Spain. His thesis is about The role of the hero in the Scarecrow Literature, which involves many aspects of the Children and Fantasy literature at the University of the Basque Country, Spain.
He also writes in some newspapers such as Periodico Verdad y Vida, Canarias Cristiana and Mercado Cristiano both in Spain and South America and, he is currently finishing the English version of Berams o el mundo que soñamos.
En un Tren
La noche de bodas ha pasado, Ángela aún juguetea debajo de las sábanas sin demasiadas ganas de levantarse. David está impaciente, hace cinco minutos que salió de la ducha y ya se encuentra peinado y afeitado. Le dice a su mujer que se dé prisa. Un día atrás eran sólo novios, ahora, una pareja felizmente casada, propietaria de un viejo ático desde donde sueñan con comenzar una nueva vida. En menos de una hora ha de partir el tren desde la antigua estación de la pequeña ciudad.
Media hora más tarde y con la blusa de Ángela aún danzando por encima del vaquero, ambos se encuentran junto al ferrocarril. Destino: cualquier parte de España. Una vieja locomotora con cinco vagones prácticamente en desuso y compartimentos de madera forrados de terciopelo rojo resultan ser el recuerdo nostálgico de tiempos pasados. Aquel elegante monstruo de roble y acero se había paseado por las principales ciudades del viejo continente, pero ahora, se veía relegado a un segundo plano donde sus hijos más rápidos y confortables forzaban su decadencia.
David y Ángela están acomodados en el quinto vagón, el lugar les parece fantástico, aunque la madera desprende olor a humedad. Tras los sucios cristales se ve la claridad del día que amanece. La puerta se abre, todavía queda sitio para dos pasajeros más. Los dos jóvenes miran expectantes quiénes pueden ser sus compañeros de viaje. Preferían estar solos, pero no podían permitirse pagar otra cosa que no fuese un par de billetes en tercera clase.
Una cabeza canosa que pertencece a un hombre de rasgos quebradizos asoma bajo el dintel. Muy lentamente toma asiento frente a la muchacha y saluda a ambos cortesmente. Con el semblante ausente se quita la oscura gabardina. Sus ojos color tierra corren rápidos observándolo todo. Son de aspecto tierno y místico y no tardan en embriagar aquello que con su mirada tocan.
-Buenos días - saluda.
-Buenos días -responde David sonriente- ¿A dónde se dirige?
-No lo sé -su mirada se clava en ambos y empieza a reír súbitamente. Parece decir la verdad y su alegría contagia a la pareja-. ¿Sois recién casados, verdad?
-¿Cómo sabe eso? - pregunta la muchacha con una sonrisa entrecortada y tono curioso.
-No lo sabía… Pero ahora, ya lo sé.
Susurra sus palabras, el sonido desprendido se torna misteriosamente halagüeño. Mientras tanto, el traqueteo del tren anuncia su puesta en movimiento. Poco a poco van perdiendo de vista la estación, cada vez se hace más pequeña y segundos después, acaba por desaparecer completamente.
-¿Queréis que os cuente un cuento "maricuento" que nunca se acaba y ya se acabó? - dice repentinamente el viejo.
-Pero ese cuento es muy breve - protesta David.
-¿Por qué no nos cuenta un cuento maravilloso? - le desafía Ángela.
-Yo ya soy muy viejo, pequeña -responde el anciano con melancolía-. No recuerdo ninguna historia que os pudiese entusiasmar lo suficiente.
-No pienso igual, ¿por qué lo cree?
-No lo sé.
-Por favor -ruega la pareja.
Tras unos segundos, el viejo toma una bocanada de aire, se levanta lentamente y cierra las cortinas dejando una luz tibia en el lugar. Desprende olor a limón y azucenas que ya se ha expandido impregnando el ambiente, y mientras se sienta, cierra los ojos. La pareja se mira confundida, no saben cómo reaccionar y optan por permanecer en silencio. Por la pequeña rendija que queda entre las cortinas, observan que los paisajes se empiezan a suceder con rapidez y el cielo se apaga, todo se queda oscuro, una ligera lluvia canta rítmicamente sobre el techo de metal, un suspiro ausente se torna en dulce sonrisa, el rostro del anciano se ilumina, desde lo más alto del cielo la muerte sonríe, ha soñado durante siempre escuchar al viejo niño contar su historia, expresar todo lo contenido en su marchito corazón, falto de amor pero enamorado de éste. Afuera el aire llora, ninfas entonan odas triunfales, un poeta está a punto de regalar su vida, al fin y al cabo, su entera existencia está a punto de convertirse en un reclamo al mundo de los sueños. El vagón se pinta de colores infinitos, parecen encontrarse en el lugar donde nace el arco iris y aquel pobre viejo no se ha dado cuenta de que cuando respira, los pájaros cantan, cuando se recoge y sufre pasión, el mundo de Berams, su auténtico mundo, proclama un Salmo en honor a su amigo. Agarrándose fuerte a su cadena como si de su propia alma se tratase, empieza su relato que comienza de la siguiente manera:
-Esto que os voy a contar, no pretende ser una historia de amor, fantasía o sueños, pero si consigue arrancar una sonrisa sincera, una lágrima cristalina o una ilusión ilusa, nada habrá sido en vano.