Emeliam
“El Árbol de la Vida, 200 años de historia” refleja el desarrollo de la vida de una persona común.
Es algo mas que una autobiografía, es el desarrollo de la vida de un ser humano en el contexto que le toco vivir, la herencia genética, la educación formal recibida y su desarrollo social en la época del castrismo. El libro esta dividido en cuatro partes:
“La primera mitad de mi vida” aborda pasajes no olvidados de mi niñez, aventuras amorosas de la adolescencia, el matrimonio, mis hijos, mi trabajo y el amargo despertar de un mal sueño vivido en la Cuba Socialista, que culmina con un nuevo amanecer en Miami.
“La copa de la Vida” es un tributo a los antepasados. Se plasma en blanco y negro las anécdotas contadas por nuestros padres sobre ellos para que mis hijos y nietos conozcan sus orígenes. No hay mentiras ni adornos, se presentan tal cual fueron narrados, es importante conocer nuestra historia al desnudo, eso nos ayuda a perfeccionar nuestro andar por la vida.
“De la primavera al otoño” complementa la autobiografía. Nos deja ver el exterior al igual que una ventana abierta. Este capitulo da a conocer el contexto social que me rodeo desde la niñez hasta la madures de mi vida, mis mejores amigos, mis enemigos, los vecinos mas cercanos. Todos tuvieron un momento de convergencia conmigo y dejaron recuerdos imperecederos.
“Sudario de orquídeas blancas” refleja la metamorfosis de la Revolución cubana a través de mis experiencias personales. Tras un sudario de orquídeas blancas virtual se nos hizo creer en 1959 al mundo y a nosotros que la Revolución era un tierno capullo de mariposa, ocultando su verdadera naturaleza, era solo un gusarapo que se convirtió en sapo. Hoy Cuba es su lodazal.
A la edad de ocho años me convertí en lectora, la biblioteca de mis tíos en la buhardilla fue el primer lugar de lectura diaria, se apoderó de mí una gran pasión por saber cosas del mundo, de su gente.
Encontré en los artículos de revistas, periódicos, libros, un remanso de paz, una sed inmensa de saber, que quedaba satisfecha en cada lectura, pero que renacía al leer el cintillo del título siguiente; con el tiempo fue aumentando mi cultura, mejoró mi ortografía, hasta me gané la fama con mis hermanos de saber redactar mejor que ellos, con frecuencia los ayudaba en las tareas de redacción.
Cuando tuve mis hijos comencé a abrigar la idea de escribir mi vida para dejársela como legado; los pobres, generalmente, dejamos como heredad cosas más valiosas que el oro, una buena educación, el ejemplo de nuestras vidas, la historia de los antepasados.
Al cumplir los cincuenta pensé que había llegado el momento de escribir el libro, comenzaba la caída, ese es el punto que marca nuestra marcha cuesta abajo.
En la primera etapa, los antepasados, tuve que buscar muchos datos, consultar a mis mayores en Cuba, Canarias y Miami.
Terminado el libro, se lo enseño a varios familiares para su evaluación, me aconsejan publicarlo, me entusiasma la idea.
Espero que este modesto legado a mis hijos le pueda servir a otros para hacer lo mismo con los suyos; que ayude a los jóvenes desorientados a enderezar su camino; que sirva a aquellos que no entienden las actitudes de los demás, pensando que ellos tienen la única verdad.
El mundo fue creado por Dios a su imagen y semejanza; El es un ejemplo de la diversidad, su creación es la mejor muestra de ello.
! Bendito sea Dios por habernos puesto en un mundo sin igual, un mundo en el que no nos alcanza la vida para descubrir todas sus maravillas!