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En Busca del Fénix: La Ciencia y su Historia en América Latina

Rodrigo Fernós

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This Book is Available Paperback (6x9)9781425913960 $ 15.20  
About the Book


Si bien podriamos decir que America Latina ha sido foco de la ciencia mundial, como el ejemplo de Charles Darwin y otros numerosos estudios de historia natural durante el periodo colonial demuestran, con mayor dificultad podríamos alegar que sus cientificos han contribuido sustancialmente al conocer cientifico global. El desarrollo de su ciencia ha demostrado un paso letargico en comparacion con otras naciones occidentales, por ejemplo Estados Unidos o Alemania. ¿Por que? Algunos especularían como causa principal el colonialismo politico, el imperialismo economico, o los intrinsecos rasgos culturales hispanicos. Como cualquier buen estudio cientifico, antes de contestar el "¿por que?", es importante revisar el "¿que?", "¿como?" y "¿donde?". Este estudio describe los contornos de la ciencia latinoamericana, desde el periodo indigena precolombino hasta el periodo moderno, con el proposito de explicar las causas de un problematico rasgo de su identidad.

476 páginas.

If we can state that Latin America has been the focus of global science, such as the case of Charles Darwin and numerous other students of natural history during the colonial period demonstrate, with greater difficulty could we claim that its scientists have substantially contributed to global scientific knowledge. The development of its science has taken a lethargic pace in comparison to other Western nations, such as the United States or Germany. Why? Some would speculate that the central cause has been political colonialism, economic imperialism, or intrinsic hispanic cultural traits. However, as with any good scientific study, before answering the “why?”, it is important to review the “what?”, “how?”, “where?” and “when?” This study describes the historical contours of science in Latin America, from the indigenous pre-Colombian period to the modern era, with the purpose of seeking to understand the causes of this problematic identity trait.

476 pages.

About the Author
Rodrigo Fernos enseña en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, y dirige el Instituto de la Ciencia y Tecnologia en America Latina (ICTAL). Estudio en la Universidad de Brandeis, la Universidad de Texas, y la Universidad de Minnesota. Su interes academico reside en la difusión de las ciencias, las relaciones entre la periferia y la metropoli, al igual que el proceso de la modernizacion. Su primer libro fue _Amistad y Progreso: El desarrollo e impacto de los Congresos Científicos Pan Americanos, 1898-1916_ (2003). Para más información sobre el tema o el autor, favor referirse al portal www.ictal.org.

Rodrigo Fernos teaches at the University of Puerto Rico, Rio Piedras branch, and directs the Institute of Science and Technology in Latin America (ICTAL). He studied at Brandeis University, the University of Texas, and the University of Minnesota. His fields of interest reside in the diffusion of science, periphery-metropolis relations, as well as the process of modernization. His first book was _Science Still Born: The Rise and Impact of the Pan American Scientific Congresses, 1989-1916. For more information on the topic or the author, please refer to the website www.ictal.org.
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Arnold Toynbee: la respuesta humana


Han existido muchas teorías sobre la creación y caída de los estados grandes y unas de las que fueron más discutidas académicamente ha sido la de Arnold Toynbee. Su teoría fue una de las primeras creadas con un grado alto de erudición, a pesar de los muchos problemas que tenía. Aunque no es aceptada en el mundo académico corriente, es útil ver los puntos perspicaces que tiene a ofrecer.

En su A Study of History (1934), Toynbee opina que las sociedades grandes originaban por un proceso de “reto y respuesta”.56 Contrario a lo que se pensaba hasta entonces, Toynbee argumenta que las condiciones favorables en sí no creaban los estados grandes, sino que eran las condiciones difíciles las que estimulaban el desarrollo de sociedades complejas—visión quizás típicamente protestante. Las dificultades estimulaban a grupos que sufrían de estas para sobrepasarlas y su rutina cíclica, así creando estados mayores del que le precedían. Este nota, por ejemplo, que las junglas de México no son tan favorables como se pensaba; las civilizaciones mesoamericanas fueron rápidamente cubiertas por la jungla, para luego ser redescubiertas por exploradores completamente sorprendidos. Existen un sinnúmero de casos, como bécios o los caledonios, que no crecieron por tener la vida fáciles, mientras que sus vecinos como los fenicios o los sumerios crecieron precisamente por condiciones diametricamente opuestas.57

Toynbee toma como punto de partida la sociedad de Atenas, aquella tan glorificada por su generación. Si se compara con otras sociedades a su alrededor durante el periodo que antecedía la creación de su civilización “clásica”, nunca se hubiese pensado que lograría tanto. Irónicamente, al no tener terreno fértil, produjeron aceitunas, que estimuló su contacto y expansión por el Mediterráneo al intercambiarlas en otros lugares por productos básicos como el trigo. Este proceso económico estimuló a los griegos a desarrollar una fuerte base naval que, con el estimulo intelectual del intercambio, crearon las bases intelectuales de la ciencia y el mundo moderno occidental.58

Toynbee nota que el desarrollo de las civilizaciones es uno evolutivo y dinámico. Las respuestas creativas a condiciones difíciles tienden a generar más retos, y en torno otras respuestas en un ciclo cumulativo y ascendiente. El acto creativo exitoso genera otros actos creativos exitoso en un “círculo virtuoso”. Ciertamente, este nota que si el reto del medio ambiente geográfico o humano resulta ser un obstáculo demasiado difícil de superar, los núcleos originales no crecen y no llegan a desarrollarse. Toynbee propone un esquema múltiple, en el que la geografía y la cultura, como factores individuales e independiente, no son suficientes para explicar la creación de las civilizaciones. Para este, se requería una dinámica dialéctica que incluía a ambos factores.

La contraparte del crecimiento, la caída de las civilizaciones, ocurría en un proceso inverso. Las civilizaciones antiguas caían, de acuerdo a Toynbee, por falta de una respuesta original a nuevos retos, no por la carencia de retos como tal. Como la elite gubernamental tendía a ser heredado y estos líderes raramente tenían los meritos para estar en poder, su respuestas tendían a ser una mera repetición de la de sus antecesores. Como el reto de una situación no generaba una respuesta original y creativa al aislarse de las dificultades cotidianas, la continuación del “estatus quo” por la clase elite mantenía la existencia del reto original, que persistía resurgiendo cíclicamente al no resolverse. La adulación excesiva del pasado ataba estas sociedades a modelos inapropiados, dándose así eventualmente a su caída.

Pero quizás uno de los problemas más grandes que tenían las civilizaciones en su apogeo era la auto-definición. Una vez resueltos los problemas básicos de sobreviviencia, respuestas efectivas a la amenaza externa del medio ambiente, los nuevo retos de tales sociedades tendían a surgir con respecto a la identidad y la auto-definición—la creación de nuevas metas e identidades que servían para unificar y reorientar el cuerpo social. Sin estas nuevas definiciones, las sociedades tendían a destruirse internamente. Como la elite era heredada y no tenía de facto legitimidad pública, estos tendían usar la fuerza militar para arbitrariamente mantener el control, que agotaba los recursos económicos, así creando más problemas para el cuerpo social.

Toynbee otra vez utiliza a Atenas como ejemplo. Viviendo en su antiguo resplandor, Atenas rechazó hacerse parte de una federación de varias ciudades para batallar contra los Romanos. Si se hubiese unido a las otras ciudades, sus fuerzas combinadas probablemente hubiesen limitado el crecimiento del Imperio Romano en su infancia. Pero Atenas tardó tanto tiempo en decidir, que cuando se dió cuenta que necesitaba la ayuda de los demás, ya era muy tarde; Roma había crecido para llegar a un tamaño suficientemente grande como para derrotar a sus rivales. La caída de Atenas fue tal, que solamente la piedad y el respeto a su pasado impidió que los Romanos destruyesen la ciudad completamente. Irónicamente, la caída de Roma siglos después, unos de los casos más estudiados en la historia, fue causada por actitudes parecidas a la derrota de Atenas: la glorificación de victorias pasadas y contundente presencia de contestaciones obsoletas.59


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