The Book Store

 

Cuento del Perro Bailarín

Juan Trigos

 FormatISBN Price  
This Book is Available Electronic Book (E-book Instructions)9781414016399 $ 4.95  
This Book is Available Paperback (6x9)9781414016382 $ 12.25  
About the Book

Presente perpetuo. Mil detalles del nacimiento, niñez y adolescencia del protagonista están pasando de modo simultáneo. Cada escena se interrumpe y vuelve a comenzar una y otra vez, dramatizando la recurrencia en el tiempo. El Perro Bailarín está condenado a revivir su existencia de modo infinito.

Por ejemplo, la madre no desea sufrir durante el parto, por eso carga en la bolsa un carrujo de marihuana que se fumará siempre en el mismo momento. Luego verá ella, revoloteando en la sala de labor, una mariposa negra, encarnación posible del diablo, vaticinando tragedia.

 El alumbramiento del Perro Bailarín queda marcado por un crimen: Chorrillo y su pandilla irrumpen (irrumpirán siempre en ese preciso instante) en la casa de piedra, aledaña al hospital, asesinan a una familia española y a los sirvientes. El tío Nico desea tener un sobrino famoso. Aprovecha el egoísmo de la madre y se lleva a su casa al recién nacido sólo para llenar de fantasías la cabeza del cachorrito.  Así será siempre.

El Perro Bailarín es cojo. Sin embargo, espera llegar a ser famoso algún día. Pronto, pese a que se empeña neciamente en su despropósito, se da cuenta que no tiene talento para la danza. El cariño de su tío Nico se inclina hacia Farina, hermana del protagonista, ella sí un ser súper dotado, pero débil, dominada por Modesto, sacerdote de la religión de la sangre. Crímenes, suicidios, ilusiones vuelven a presentarse a lo largo de esta novela extraordinaria de Hemoficción.

About the Author

Juan Trigos (1941-)

Creador de la corriente estética Hemoficción. Literatura lúdica y de búsqueda que refleja el sangrar de la conciencia  en multitud de espejos donde se contempla con horror las mil caras del infantilismo personal. El niño humano juega a ser adulto. El adulto quiere ser niño. La crueldad infantil invade. Quizás, algún día, el despertar espiritual conduzca a la madurez del hombre. Otra dimensión de conciencia que significaría la responsabilidad plena, de la que huyen todos los personajes creados por Juan Trigos, precisamente por humanos, es decir, niños.

La Hemoficción, siempre en juego, abre puertas a la conciencia personal del autor y, por reflexión expansiva, hacia el conocimiento íntimo del lector adulto, aquél que es capaz de asomarse a los propios abismos. La Hemoficción es literatura seria, pero muy divertida.

 Estas son algunas de sus obras: La Llorona, Mulata del diablo, La leyenda de Don Juan Manuel, La diabólica santa de las tijeras, Callejón de las ratas, Leyenda del Sapo Matón, Crímenes en la Profesa, Rincón de las calaveras, Leyenda del hombre verde, Mamá es loca o está poseída, El Tapado, Castigo, divino placer, La Guillotinita.

Free Preview

El perro bailarín cree en el Eterno Retorno, teoría que asegura que los hombres repetimos la vida del nacimiento a la muerte de manera infinita. He aquí su historia (mi vida comienza en el nacimiento, día fatal, mi madre pudo haber sido aprehendida y llevada a la cárcel por cargar en su bolsa marihuana).

Diálogos entre Silvino y el Reloj.

Silvino:

Misma hora, tictac. Acabo de ser parido. Mis berridos aturden. Antes de esta misma hora me encuentro en la panza de mi madre y antes en el cementerio, antes fui puesto en la caja, y antes me pegué un balazo y antes conocí a la vieja de los tamales y antes... 

Reloj:

Haz muerto y vuelto a nacer infinidad de veces en el mismo lugar, ¿a quién le importa? Estoy harto de pensar en el tiempo, es un drama.

Silvino:

Los relojes no piensan, marcan lo que siempre han marcado, estúpidamente.

Reloj:

He sido el mismo imbécil en cada una de tus existencias. El tiempo es redondo, espiral, simultáneo, secuencial, intermitente.

Silvino:

¿Debo comenzar mis memorias por el nacimiento o da lo mismo?

Reloj:

Es igual, el tiempo es el tiempo hacia atrás y hacia delante.

Silvino:

Entonces este libro podrá leerse de principio a fin, de fin a principio, del centro hacia atrás y luego hacia el final o comenzando por cualquier capítulo que plazca al lector.

HOSPITAL.

Entro de nuevo a la rueda del tiempo, sinfín por el que transita la conciencia en resbaladilla, mi madre ha dejado de pujar y piensa en fumarse un carrujo de mota, su premio, ha dado a luz y se siente no satisfecha sino aliviada, porque pronto tornará a sus dominios solitarios en casa, el doctor me nalguea y yo chillo cual trompeta, abriendo el hocico a pesar del temor de tragarme una mosca, fuchi.

Natalidad.

Nacimiento mecánico de perfiles exactos, berridos y nalgadas, suspiros de mi madre por la droga que extraña, ser perverso que en verdad la acompaña porque la marihuana entra en forma de humo y abraza las entrañas.

 Maldita sea, irrumpo una tarde del mes de febrero (fecha viva de florecimiento marcada en el calendario místico de Dios, tautología biológica de ritmos expansivos y dolorosos), sólo para arrastrar las patas, por enésima vez, en las flatulentas entrañas de México, donde mal se digieren culpas de un pasado inexistente pero al parecer vergonzoso.

Silvino:

De niño me producía ronchas, sarna, el color de mi raza (soy indio), aunque detestaba la blancura lechosa y racista y el idioma carcomido que se habla en la colonia donde nazco, el que mis antepasados hayan sido antropófagos, perdedores, pederastas.

Rueda del tiempo.

En vez de Uróboros (dragón, serpiente que representa el eterno retorno), imaginad un perroyo- mordiéndose la cola con rabia.


Your Voice in Print